Martkhal: el mercado de comida en Rotterdam
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Markthall: el mercado de comida en Rotterdam

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El mercado de comida de Rotterdam que une arquitectura, viviendas y puestos de comida en el centro de la ciudad.

Para la mayoría de los españoles disponer de un mercado de alimentos frescos y de temporada cerca de casa es algo cotidiano, y muchas ciudades del país cuentan con grandes plazas de abastos cubiertas donde llenar la despensa a base de productos de primera calidad. La Boquería en Barcelona, San Miguel en Madrid, La Ribera de Bilbao o el Mercado Central de Valencia son algunos de los ejemplos, que además han sido fuente de inspiración y modelo para la construcción del Markthal, el primer mercado cubierto de los Países Bajos, el más grande del país.

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Desde el mes de octubre de 2015, la ciudad holandesa de Rotterdam cuenta con un nuevo icono arquitectónico en pleno centro, un edificio gigantesco ubicado junto a Binnenrotte, la estación de Blaak y el actual mercado al aire libre. Un mercado que une en un mismo espacio 96 puestos de comida fijos, más de 20 tiendas, ocho restaurantes –dos de ellos, el BasQ Kitchen y el Pintxos 21 con sabor español–, un supermercado, aparcamientos y viviendas en la parte superior.

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Es posible que para algunos países esto no sea motivo de celebración, pero sí lo es, y mucho, en Holanda –especialmente en Rotterdam–, ya que la empresa arquitectónica del Markthal es un icono nacional y una apuesta de futuro dentro del ámbito gastronómico y de la restauración.

Y no es para menos: este espectacular trabajo arquitectónico, dirigido por el prestigioso arquitecto neerlandés Winy Maas, es una gran obra de ingeniería que arrancó en 2004, cuando el estudio de arquitectos MVRDV, del que Maas es fundador junto a Jacob van Rijs y Nathalie de Vries, y la empresa Provast ganaron el concurso público convocado por el Ayuntamiento de Rotterdam.

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En 2009 empezaron unas obras culminadas cinco años después, tras sorpresas arqueológicas, grandes logros arquitectónicos e ingeniosas soluciones técnicas y arquitectónicas. Primero fue necesario demoler un colegio, reubicado en un edificio de oficinas contiguo de los años 60, desde donde los niños pueden divisar el mercado. Después hubo que excavar 15 metros bajo el agua y trabajar incluso con escafandras para construir el armazón y asegurar así la estructura en un terreno inestable como es este punto de la ciudad. Y, entre medias, se realizaron varios hallazgos arqueológicos que hoy se podrán visitar en De Trijdtrap, una exposición vertical y permanente dentro del Markthal que muestra las piezas encontradas, además de explicar el origen de Róterdam y la historia de los alimentos.

El cuerno de la abundancia

La fase de construcción empezó en 2012, y aunque en un principio se planteó la posibilidad de que el mercado fuera abierto, las características climatológicas de Holanda, con fuertes vientos y constantes lluvias, hizo que, finalmente, las dos naves laterales fueran unidas a través de un gran arco, dando al edificio un aspecto semicircular que no pasa desapercibido. Los laterales, con paneles transparentes que dejan ver el interior, están sostenidos mediante cables de acero, al estilo de una raqueta de tenis, que llegan a soportar más de 25.000 kilos.

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En la parte interior de la bóveda, El cuerno de la abundancia, obra del artista holandés Arno Coenen, forma un gigantesco puzle de 4.500 piezas que, con sus 11.000 metros cuadrados, forman una de las piezas artísticas más grandes de Holanda. Imágenes a todo color y sobredimensionadas de productos que se encuentran en el mercado (frutas, verduras, pescado, carnes, flores), representaciones de edificios emblemáticos de Rotterdam, como la Iglesia medieval vecina Laurenskerk, o insectos que conforman una renovada y contemporánea visión de las naturalezas muertas de los pintores holandeses del siglo XVII. Una enorme imagen que aunque parezca fotografía es una impresión exclusivamente digital para la cual se ha utilizado tecnología Pixar: ningún ordenador ha podido abrir la pieza al completo porque su tamaño es de 400.000 megapíxeles.

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Una colorida y gigante pieza artística que busca sorprender al visitante y pretende crear la ilusión de estar mirando al cielo a través del mercado. Un cielo que transmite prosperidad y abundancia, al igual que las imágenes de la cornucopia, desde donde los alimentos ofrecidos por la naturaleza bajan hasta la tierra y aquí, concretamente, hasta los puestos de comida.

El Markthal propone un nuevo y espectacular espacio multifuncional que alberga los olores y sabores de Holanda, un must para gourmets donde podrán llenar la despensa a base de productos de calidad, frescos y de temporada, así como saborear los placeres gastronómicos del país y de gastronomías de todo el mundo.

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Desde su inauguración, el Markthal, que ha recibido más de tres millones de visitantes, ha ganado el Premio MIPIM al mejor centro de compras de 2015, así como el galardón NEPROM al mejor desarrollo urbanístico, junto con el barrio que le alberga, el Laurens Quarter. El mercado abre los siete días de la semana, de 10.00 a 20.00, horario que se amplía para bares, restaurantes y el aparcamiento, que funciona las 24 horas.

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